Cuando un cáncer estropea tu cuenta de Instagram

Diagnóstico – Semana del 24 al 31 de mayo

Vives a lo loco, disfrutando y dando pasos, mejor o peor, pero avanzando.

Un día vas al médico a revisión de “unos bultitos” que en principio “seguro que no son nada, total, ya llevo años con ellos y seguro que es otra mañana perdida en el hospital”. Pero no, esa vez no. Biopsia al canto y llamada en pocos días para una cita de hematología y varias pruebas urgentes.

Cundió el pánico. Llamo al dermatólogo para saber más, y le dejan nota. Volviendo de Málaga feliz tras un buen día de trabajo en mi fantástico pero a la vez estresante proyecto emprendedor, nueva llamada, el dermatólogo nos confirmó lo que era, pero que tuviéramos paciencia hasta 1 semana después a tener todos los resultados.

Durante la semana de espera pasa de todo por nuestra cabeza. Yo lloro a ratos escondida. Papi llora y me pide que le dure muchos años. Todos preocupados.

Cita en el hematologo y se me salía el corazón del cuerpo. Muchas preguntas y respuestas, pero en resumen: linfoma no hodking folicular, de momento únicamente localizado en ambos brazos en la piel.

Dice que es un caso extraño, pero de crecimiento muy lento y de baja agresividad. Respiramos un poco, pero sentía como si alguien me ahogara.

Falta una prueba dolorosa más, y en 3 semanas comienzo un tratamiento intravenoso que dura 4 semanas. No tendrá efectos agresivos pero si bajada de defensas, el medicamento se lleva los leucocitos buenos y malos, arrasa con todo.

Salimos, y estoy enfadada. No puedo evitar sentirme tremendamente mal. Todos me felicitan y me dicen ¡qué alegria!, y es que se esperaban algo muchísimo peor, claro. Aunque para mí no vale, yo dejé de escuchar tras oír la palabra “linfoma”. Tengo cancer, y no soy inmortal, y eso me jode.

Y para rematar, me siento peor porque estoy triste y sé que hay gente mucho más enferma y con pronósticos muy duros. Pero estoy enfadada, triste, sin ganas de trabajar ni de hablar, tranquila pero pensativa.

No quiero que te preocupes por mí, no quiero ver miradas de lástima o frases hechas de ánimo. Prefiero que hablemos de otro tema, prefiero ver pelis, reírme con amigos, bailar, tumbarme en la playa, tomarme un mojito, también pasar ratos sola.

Con suerte en 2 meses haya pasado todo, bueno, casi todo. Luego tocará hacer vida normal e intentar no pensar mucho en eso, no perder los nervios en cada revisión y pruebas (que ya serán de por vida), intentar vivir la vida con más intensidad y siendo lo más feliz posible. Y por supuesto; planificar su futuro, el nuestro, pensar y estar preparados para lo que tenga que venir.

“No mires en internet” me dice el médico. Tócate los h…. porque no hace falta, un cáncer muy lento sigue siendo cáncer, con cada bulto me pensaré que vuelve el cáncer, cuando me ponga enferma pensaré que me estoy muriendo de cáncer, y cuando miro a mis hijas y a mi marido pienso que quizás no esté presente en muchos momentos futuros de sus vidas, o sí.

“Es que eso no lo sabe nadie, a mí me puede arrollar mañana un coche”…ya claro, pero tú mientras no lo sabes y vives inocente, yo tengo citas y pruebas a menudo de por vida que me lo recordarán.

Mientras….pufffff….yo que sé, no lo tenía previsto ni hay un tutorial en YouTube que me explique la estrategia.

– Comercialmente como emprendedora es una mierda porque es publicidad mala ahora, y buenísima si sobrevivo y cuento mi historia.

– Como madre y esposa creo es un antes y un después, aunque para mal porque ahora vivo mucho más agobiada por ell@s.

– Familiarmente y con amigos un rollo porque intentan de mil modos animarme pero no entienden que nada me sirve, solo que cambien de tema y quiten la mirada de pena.

– En redes sociales tengo rechazo a contarlo, siento ganas de poder comunicar mi día a día como siempre, con normalidad, pero no puedo.

Pruebas médicas – martes 11 de junio

Hoy martes ya era la que se prevé última prueba después de un PET (medicina nuclear) y varias analíticas.

Pero hoy me he derrumbado con la biopsia de médula ósea. Así ha sido: noche sin dormir, miedo, nervios, y mucho dolor intenso, aunque menos mal que concentrado en apenas unos minutos.

Ya en la sala de espera he visto a gente enferma de verdad, y no quería mirarles. Luego la enfermera que ayudaba en la biopsia ha sido tan cariñosa, me ha tumbado en la camilla y me ha acariciado y besado el pelo, y yo he empezado a llorar: “Aquí solamente tendrían que venir los viejos, y además tienes la misma edad que mi hija, tú quéjate preciosa que tienes todo el derecho”.

Y luego el dolor, que no es para tanto (pero claro eso ahora lo digo cuando ya lo he pasado). Y el llanto.

Unos segundos paralizada por el miedo no quería ni bajarme de la camilla y empezar a andar. He salido dándole dos besos a la enfermera y avanzando por la sala de espera haciendo un gran esfuerzo por no seguir llorando y así no asustar a los pacientes, pero no he podido. Mi marido y mi madre estaban allí mirándome y en sus brazos me he derrumbado llorando como una niña asustada.

No quiero que me vean así, e intentaré que esta vez haya sido de las pocas en las que me pillarán llorando. Siempre le he dicho a mi marido que yo soy fuerte en muchas cosas, pero si me hacen daño físico entonces soy la más débil. Tras quedarme tranquila ya en casa, mi madre me ha metido en la cama y he dormido y dormido. Las niñas felices con papi y la abuela, y yo todo el día en la cama.

Mañana será un día mejor.

Así que aquí lo dejo escrito en el blog, esperando poder compartirlo algún día.

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