Y tú, ¿por qué bailas?

¿Os ha pasado que un día cualquiera disfrutas de una conversación que te inspira, incluso que te cambia la vida?

El pasado domingo, después de disfrutar del 1er Encuentro ModoBloggerOn en Córdoba, a las 7 y pico de la tarde, daba un paseo con mi amiga Carmen, de elblogdelacarmela.com. Charlar con ella siempre es un acierto, y recordábamos cómo hace 4 meses estábamos en su casa cenando sushi y comprando el dominio de modomamion.com de manera inesperada, me embarcaba en un nuevo y desconocido proyecto, con algunas ideas claras pero aún no podía imaginar todo lo que me ha pasado desde entonces.

Hace unas semanas, en mi regalo de momentos – capítulo 3, descubrí una película con una frase que me hizo pensar mucho, y es que después de estos meses de escribir en el blog, superar mi timidez, ilusionarme y decepcionarme, de dormir muy poco pero sin parar de sonreir, después de dudas y de sentirme culpable, hoy puedo responder a la pregunta “y tú, ¿por qué bailas?”. Y la respuesta la quise compartir con otros bloggers en el #MBOday de este domingo. Y algunos de ellos también quisieron compartir con nosotros su respuesta, confieso que me emocioné muchísimo, sin duda fue mi parte preferida de este evento. Al final del post os dejo el vídeo de este momento. Continuar leyendo “Y tú, ¿por qué bailas?”

Conversaciones que inspiran

Hoy me siento bien, hasta sonrío sin darme cuenta, y no me importa que me haya quedado afónica, sin apenas voz, porque llevo 3 días disfrutando de conversaciones que inspiran. 

La segunda conversación fue una llamada de teléfono de casi 3 horas, en mi salón, con mis niñas a mi lado jugando (y llorando), hablando de eventos y proyectos, de maternidad y conciliación, de ideas sueltas, de amor y de odio, de aficiones, hasta de contabilidad e impuestos, de todo menos de meteorología… Dos mamis trabajadoras estábamos creando, motivadas pero confesando agotamiento, porque solo las mujeres somo capaces de pasar por casi todos los estados de ánimo reconocidos en una misma conversación: primero comenzamos con entusiasmo, nos sentimos poderosas, luego siempre dudamos de todo y parece que nos vence el pesimismo, después pasamos por el momento desahogo y confesión, y más dudas, pero la otra que escucha con empatía abre la veda de los consejos para transmitirte calma y rellena el frasco de paciencia, lo que provoca que pocos minutos después creamos tener alas, y tras la despedida nuestra mente parezca un motor a tope de revoluciones.

¿Y si os digo que durante estas tres horas de conversación telefónica recogimos la casa (cada una la suya), di de desayunar a mis hijas y cambié pañales, a la vez que escribía una lista de ideas inspiradoras que iban surgiendo? Continuar leyendo “Conversaciones que inspiran”