Palabras de hermana mayor – Parte 2

Hace más de un año os dediqué unas palabras desde el corazón el día de vuestra boda, y hoy os quiero regalar otro trocito de mi corta experiencia.

¡Qué bonito lo que estáis a punto de vivir! Ni lo imagináis aún. 😍

No puedo ver la cara que ponéis a diario, pero he llorado varías veces de emoción cuando intento imaginarlo o cuando veo el vídeo de la ecografia de garbancito.

¿Consejos? No escuchéis ninguno y sentid a cada momento vuestro instinto y amor mutuo y hacia vuestro bebé.

¿Información? Cuanta más mejor, ya que confío en vuestra madurez para saber coger lo positivo para vosotros de cada teoría y cada práctica, consiguiendo VUESTRA fórmula perfecta (no la mía ni la de una amiga ni la de una prima). Continuar leyendo “Palabras de hermana mayor – Parte 2”

Qué confuso es el instinto materno

Hace unos días el instinto materno me jugó una mala pasada. Me sentía cansada, y sobre todo con el estómago muy revuelto, mareada…sí sí…seguro que estáis pensando lo mismo que pensé yo: “¡seguro que estaré embarazada!¡Ay Dios!”

El primer paso fue hacerme un test de embarazo que salió negativo, me tranquilizó, pero pasaban los días y yo seguía encontrándome mal, sabía que algo pasaba. Y no sé bien cómo ocurrió, pero de repente me encontré acariciando mi barriguita (o barrigón mejor dicho). Pero ¿qué nos pasa a las mamis locas? ¿creemos que tenemos energía infinita? ¿no tenemos bastante con el amor, y el trabajo, que nos dan las princesas? 

Pues es que estamos locas de remate, y es culpa de nuestro instinto maternal, de nuestra naturaleza, que ha provocado que en solo 1 minuto haya estado: asustada, feliz, preocupada, agobiada, sonriendo, emocionada y planeando una nueva vida. Me decía a mí misma: “no estás embarazada loca”, pero mi mente iba por otro lado pensando en posibles nombres… y mi corazón lloraba de miedo… una coctelera sin sentido.  Continuar leyendo “Qué confuso es el instinto materno”

La terrible enfermedad que se cura con gusanitos

Antecedentes:

Familia de vacaciones, princesas felices en la piscina pasando mucho tiempo con mami y papi. Comiendo mucho helado y poca fruta. Una escena normal y corriente.

Un día, la princesa bebé comienza a mostrar signos de enfado seguido de llanto que poco a poco se hace más agudo. De momento se calma. Al rato vuelve el llanto, incluso se observa que la bebé se tumba en el suelo y “patalea”, mami decide ignorarla y “que se le pase sola” pero papi la coge en brazos y con un poco de pan o galletas consigue calmarla rápidamente. De momento nada preocupa a esta familia.

Síntomas del día de la consulta: 

El llanto de la bebé ahora es mucho más intenso, no quiere jugar, no quiere comer melocotón, tira de un manotazo la botella de agua al suelo, sigue llorando. La cara se le ha puesto muy roja y ha empezado a sudar mucho mientras el sonido del llanto continuo empieza a molestar al resto de familias sentadas alrededor. Mami aguanta el tirón y la sujeta en brazos mientras que la bebé da patadas y dice en alto “que se le pase sola, es una rabieta”, pero papi está preocupado y cree que la bebé está gravemente enferma, no es normal ese llanto y está convencido de que algo malo le pasa a su princesita.

Diagnóstico: Continuar leyendo “La terrible enfermedad que se cura con gusanitos”

Estás, pero no estás

¿Cuántas veces he oído esta frase? ¿Cuántas veces he suspirado mientras la repetía mentalmente?

¿Cuántas mamás se sienten así? ¿Les pasa también a los papás?

Hoy para celebrar el día de la madre, lo primero que pensé fue que iba a estar con ellas y solo con ellas, ni móvil, ni ipad, ni trabajo dentra y fuera de casa, y que quería hacer un ejercicio de escribir un lista de cosas que mejorar como mami, por mí y por ellas.

Nació la hermana mayor y estuve 16 meses por y para ella, solo las dos haciendo lo que nos apetecía en cada instante: durmiendo mucho, paseos, sin horarios estrictos, con juegos y sesiones de palomitas y pelis, manualidades y talleres, disfrutando del parque y de los amigos. Hice un parón en mi vida profesional, en mi vida social nocturna, nada de viajes largos ni de comprarme ropa. Juntas 24 horas al día, abrazadas hasta de noche y felices, muy felices. No conocía la palabra #malamadre, ni tenía un blog, ni publicaba en una cuenta de instagram, ni me sentía culpable. Cocinaba poco y limpiaba la casa una vez a la semana como mucho…y es que mi único plan y mi única obligación era SER MAMÁ, una mamá a tiempo completo, y me sentía la mejor mamá del mundo, había tenido que escoger y estaba orgullosa y feliz con mi decisión.

Pues bien, cuando cumplió 17 meses, a mami le ofrecieron un trabajo y todo cambió, nuestra vida y rutina, muchos días hasta nuestro humor: guardería y virus, días enteros con la abuela, sobreviviendo con tuppers y potitos comprados, menos juegos…pero mi pequeña seguía sonriendo a todas horas, seguía siendo feliz, pero yo empecé a sentirme #malamadre y #malaprofesional, a sentirme siempre culpable. 

Culpa. Responsabilidad.

Y cuando llegó la nueva bebé…CAOS TOTAL. Y no me refiero tanto a nivel logístico y de planificación (porque ya sabéis que mami es experta en gestión 😉), el caos lo vivo y lo siento solo yo EN MI CABEZA. Pocas horas de sueño, dieta de dudosa calidad, horarios estrictos, desahogo escribiendo en un blog, contacto con amigas solo por Facebook, y curiosear en Instagram como único momento diario de entretenimiento marterno.

Vuelvo a sentir a veces que estoy pero no estoy, que soy madre a medias, profesional a medias, esposa a medias, amiga a medias. Un día quiero dejarlo todo y volver a aquellos meses de #buenamadre y #malaprofesional, y al día siguiente siento que ser #malamadre y #buenaprofesional tampoco es tan malo. Lo que os contaba, un lío, a diario.

Y ¿por qué os cuento todo esto hoy? Pues porque la primera cosa que he apuntado en mi lista para ser mejor madre es: 

Deja de quejarte

Porque esto es lo que soy hoy, fruto de mis decisiones y de lo que nos ha tocado vivir. 

Porque tengo dos princesas sanas y felices, porque tengo a un compañero perfecto y mejor padrazo, porque tenemos trabajo que nos permite ahorrar y ofrecerle a las princesas el futuro que ellas elijan.

Porque tengo buena salud y fuerza, porque tengo a mi alrededor muchas personas que me ofrecen su ayuda cuando la necesito.

Y porque al final lo que verdaderamente importa es que soy tremendamente feliz cuando papi y mis princesas me hacen estos regalos tan preciosos y repletos de cariño hacia mí.

Feliz día de la madre a todas las heroínas que día a día luchan por sus hijos y por su familia.

Da igual como lo hagamos, porque lo importante es que estamos.

Porque las heroínas que ya no están, se merecen que seamos mejores por ellas.

Mi segundo primer año

Hoy estoy emocionada, con la cabeza repleta de recuerdos, ¿ya ha pasado 1 año?

Y miro fotos y vídeos, y vuelvo a sentir, a llorar, a sonreir, a oler y de nuevo llorar.

¿Qué os puedo contar de mi segundo primer año?…que ha sido completamente distinto al primer año de la hermana mayor. Yo me he sentido distinta, la bebé es distinta a su hermana, papi también ha cambiado, nuestra vida es distinta. 

Yo me siento distinta

Durante el embarazo, implicada de lleno en el trabajo y retomando mi carrera profesional de nuevo, pensaba que con tu llegada nada cambiaría, que a ti si te llevaría a los 5 meses a una guardería y que no te daría el pecho tantos meses. Pero para mi sorpresa todo cambió cuando te vi, cuando lo volví a sentir, por nada del mundo te soltaría de mis brazos y mi pecho. 

Pero lo que de verdad no me esperaba es que a los 5 meses te colgara en la mochila y emprendiera un nuevo modelo de trabajo, con mi bebé a cuestas literalmente, tú tan buena y tranquila que lo hacías tan fácil, y a mí me encantaba. Así seguimos varios meses, de proyecto en proyecto, juntas las 2 por las mañanas y también con la hermana mayor por las tardes, formamos un equipo de super-princesas. Había gente que no estaba de acuerdo, les parecía #malaprofesional y #malamadre, pero papi me decía: “si tú estás feliz así y las peques también, sigue apostando fuerte”. Menos mal que también conocí a otros profesionales que se alegraban al verte acompañarme a una reunión, y como buena comercial les devolvías una sonrisa y te los metías en el bolsillo, de nuevo haciendo más fácil mi trabajo.  Continuar leyendo “Mi segundo primer año”

Ya no soy madre primeriza

Dos no es el doble…porque dos es experiencia.

Hoy quiero compartir con vosotr@s algunas anécdotas como bi-madre que sé que debería callarme.

El segundo hij@…

se duerme chupando un trozo de cochifrito. Los papis cenan con unos amigos y la bebé tiene sueño y empieza a ponerse quejosa, así que papi le deja coger un trozo grande de cochifrito y entonces…NO HAY BEBÉ. Después de un rato entretenida, mami la abraza y al mecerla un poco nos damos cuenta de que tiene los ojos cerrados mientras chupa el cochifrito como si fuera un chupete delicioso, y finalmente se duerme. El cochifrito a la basura y la bebé al cochecito.

se cae también de la cama. La hermana mayor se cayó del cambiador cuando tenía 4 meses y mami se prometió a sí misma que NUNCA la volvería a pasar algo así, pero una noche agotada de repente le despierta un fuerte llanto, se da cuenta de que la bebé no está entre sus brazos, chilla “¡ay mi bebé, ay mi bebé!” mientras intenta sin éxito encender la luz, alumbra con el móvil a la bebé tendida en el suelo…y efectivamente a esta malamadre se le ha caído de los brazos su bebé. Menos mal que al igual que con la hermana mayor no hubo que lamentar graves daños, solo la culpa, claro.

come papel, pegatinas y chupa rotuladores de colores. Y es que la bebé se empeña en jugar con su hermana mayor y sus cosas, y por más que mami intenta tener recogidos los juguetes, encuentra trozos de pegatina en el pañal del bebé, el rollo de papel mordido y la boca y la lengua de la bebé que cambian de color a veces. Continuar leyendo “Ya no soy madre primeriza”

Personajes de un cuento

Érase una vez, un rey que conquistó a su reina una noche en un baile, fue amor a primera vista.

Juntos tuvieron que superar algunos obstáculos, ya que el rey era un joven adulto y experimentado y ella solo una adolescente. Pero el destino había decidido esa noche que su amor sería fuerte y duraría para siempre.

Después de unos años, el rey la invitó a vivir a palacio. Se compraron un bello y veloz caballo negro al que llamaban “Audi”, que era el ojito derecho de la reina, una fantástica jinete. Pronto organizaron una preciosa boda: ceremonia emotiva, exquisito banquete, un baile atrevido y toda la alta sociedad invitada. El rey y la reina estaban felices y dispuestos a vivir muchas más aventuras juntos.

Un caluroso verano, el rey y la reina volvían de unas vacaciones en unas lejanas tierras del reino, cuando la reina se puso indispuesta, y el médico confirmó que estaba encinta. La noticia corrió de boca en boca por el reino y los reyes recibieron numerosas muestras de cariño, todos esperaban ya a conocer al heredero… Continuar leyendo “Personajes de un cuento”

Ella duerme sola

Esta noche la hermana mayor se ha dormido sola en su cama abrazada a su muñeco bebé…sí…has leído bien…la he dejado en su cama, he ido a ponerme rápido el pijama y cuando he vuelto a su lado a leerle el cuento…ya estaba dormida. Me he sentido muy bien, orgullosa de ella. 

Estoy convencida de que cada peque tiene su ritmo (papi siempre me lo dice), y hay que dejarle espacio y tiempo, sin presionar, pero sí empujándole un poquito. No me ha preocupado cuando los dientes tardaron mucho en salir, ni que andara al año, que hiciera “las palmitas” o que dijera “mamá”. Incluso sabía que tarde o temprano le gustaría la fruta y le crecería el pelo. 

Pero confieso que sí me ha obsesionado bastante que mi niña pudiera dormir sola y del tirón, y no solo porque yo necesite desesperadamente dormir 6 horas seguidas. No se trata de “aprender” a dormir sola, sino que depende más bien de su personalidad, del entorno, de las experiencias que viva, que le harán ser más o menos miedosa por quedarse sola o a oscuras, al oir ruidos o ver sombras…  Continuar leyendo “Ella duerme sola”