Siempre culpable

Desde mis primeros recuerdos…

Quería dejar el conservatorio de piano pero no quería desilusionar a mis padres después de todo su esfuerzo…lo dejo por fin con 15 años…me sentí culpable.

Era más lista que mi hermano porque estudiaba el día de antes del examen y mis padres lo comparaban conmigo…me sentía culpable.

Al parecer he tenido éxito y ligaba más que mis compañeras de cole, sin quererlo llamaba más la atención…culpable.

Mi madre me pedía agotada que no discutiera más con mi hermano y que le ayudara a recoger la mesa, yo lo hacía pero sin parar de rechistar, no olvido sus miradas de enfado y tristeza…otra vez culpable.

Para que no me afecten tanto los problemas cotidianos de mi familia y amigos, intento aparentar que no me importa y no pregunto para no tener que oir la respuesta…pero me siento culpable.

No conservo prácticamente ninguna amistad de mi infancia, ni del conservatorio, ni del instituto, ni de la facultad, ni de los distintos trabajos que he tenido. Me duele pensar que pueda ser yo el problema…culpable de nuevo.

Cuándo no me apetece (o ni me acuerdo) estar a solas en la cama con mi amor…me siento culpable.

Cuándo dejé el trabajo soñado, por el que mis padres tanto han luchado, por el que tanto he sacrificado…culpable.

Y después de estar toda mi vida sintiéndome así, siempre culpable, decido por fin ser madre…y entonces sucede…me siento más culpable que nunca, a cada instante. Vivo en un estado de felicidad y amor mezclados con un sentimiento de tristeza y culpabilidad constante.

Ahora eres mucho más exigente contigo misma y con los que te rodean (el papá, los abuelos, los amigos…), sientes una presión que, sumada a un trabajo estresante y de responsabilidad, puede provocar que explotes cualquier día. Así que decides que no quieres vivir en ese estado y que primero vas a ser mamá y llevarlo como mejor puedas (siempre culpable), y más adelante cuando pase un poco la presión (que con el tiempo te das cuenta de que nunca va a menos, sino a más), podrás combinarlo con un trabajo básico muy por debajo de tu potencial pero que no aporta estrés adicional salvo el de “no llegar tarde al trabajo, ni llegar tarde a recoger a las niñas, ni pedir permiso para salir antes porque están malitas, ni tener mal aspecto porque has pasado una mala noche…”.

En fin…

Cuando tengo que pedir ayuda a las abuelas/os, o cuando les corrijo su comportamiento con las niñas…me siento culpable.

Cuando le doy de merendar un batido de chocolate o unas galletas, o cuando se me olvida y no tengo nada preparado para la cena de las niñas y del papá…otra vez culpable.

Cuando tu hija es la última que lleva la foto que ha pedido la seño para el mural de clase…culpable también.

Cuando pienso que yo las educo y cuido mejor que su padre o sus abuelos…culpable culpable culpable…(y muy equivocada).

¿Sigo? Mejor voy a dejar ya el móvil que llevo 5 minutos sin estar pendiente de mi familia y ya empiezo a sentirme culpable.

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