Operación destete – Parte 3

Bueno…como una #malamadre de manual…hace unos días mi bebé se cayó de mi cama. Me quedé dormida mientras le daba el pecho y de repente oigo su llanto y a oscuras siento que no está en mis brazos y sólo podía decir “¡ay mi niña, ay mi niña!”…sabía que esto iba a pasar tarde o temprano, no duermo mucho y eso me está pasando factura.

Tras la caída, estuve toda la mañana sin moverme del sofá y de la manta de juegos dedicada exclusivamente a la bebé, porque me quería asegurar de que se encontraba perfectamente de salud por el golpe, pero también porque la culpa no me permitía dejar de besarla y abrazarla sin pensar en nada más que en ella.

Pues esa mañana decidí que había sido el momento del destete final y definitivo…sí, así es, ya no me resultaba agradable ni cómoda esta situación de lactancia materna nocturna a demanda y colecho con final doloroso, y seguramente a la bebé también le empezaba a molestar (sobre todo por el chichón de la cabeza). 

Ya llevaba un par de semanas que intentaba no darle el pecho durante el día para que llegara con hambre a sus comidas ya que, al no ser una bebé muy comilona, no terminaba de comer bien el potito ni la fruta ni la papilla…ella prefería su teta. En los últimos días ya había conseguido que comiera una cantidad mínima de potito a medio día (entre 120 y 150 gr), de fruta para merendar (entre 100 y 120 gr) y de papilla de cereales para cenar (60 ml de leche con 3 cacitos de cereales), de esta manera la bebé pasaba entre 3 y 4 horas sin demandar ni pecho ni comida, ni siquiera para dormir la siesta, parecía que con esta situación de “destete parcial” podíamos seguir muchos meses más (con la hermana mayor estuve así hasta los 15 meses de edad). Pero claro, por la noche la bebé se despierta cada hora y media y sólo la conseguimos dormir con el pecho, no hay otra manera tan fácil y rápida, tal vez porque tiene hambre o porque simplemente lo usa como “chupe”. El problema es que mis ojeras y mi mal humor van creciendo día a día. 

Con la hermana mayor me pasaba exactamente igual por las noches, la diferencia es que yo aprovechaba y dormía con ella la siesta todos los días, y así recuperaba fuerzas. Ahora con las dos princesas no me puedo permitir ese “sueñecito” durante el día, sólo algunos sábados que me escapo a mi cama cuando papi y las princesas juegan y ven los dibus en el salón (la mayoría de veces es papi quien me mete en la cama y cierra la puerta de la habitación obligándome a descansar un rato…todo hay que decirlo).

Así que decido firmemente esperar a la noche del viernes para dejarla llorar y llorar en mis brazos mientras la beso y le canto suave al oído diciéndole “duérmete cielo, toma agua, toma bibi, pero NO hay teta mi vida”. Así estuve el viernes toda la noche, cada 30 o 40 minutos, hasta que dejaba de llorar y se dormía encima mía, sin teta, las dos en el salón para no despertar a papi ni a la hermana (seguramente sí despertamos a algún vecino…). La verdad es que sólo lloraba durante un par de minutos y se volvía a dormir, no quería bibi de leche y solo una vez bebió un poco de agua, por lo que deduzco que su despertar no era provocado por el hambre…sino más bien porque buscaba su “chupe”. 

Sobre las 9 h. de la mañana le ofrecí un bibi de leche con cereales y le dio 3 chupetones solamente y abriendo los ojos empezó a sonreir, estaba contenta y con ganas de jugar (ya os he dicho que no es muy comilona). A media mañana le dio papi un yogur mientras yo dormía un poco, y antes de comer le tuve que ofrecer un poco el pecho porque me iba a explotar, literalmente 💣. El resto del día todo normal, comiendo de todo, incluyendo palillos de pan, pero sin pecho. Por la noche, de vuelta en casa, decido usar el sacaleches pensando que lo mejor sería quitarle “el pecho” pero sin quitarle la leche materna, y sin cenar apenas papilla de cereales llega la hora de dormir…sin teta…eso sí, en brazos con baile y canciones al oído (había una vez un barquito chiquitito 🎶🎶…), y qué casualidad que se duerme rápido y, para mi sorpresa, ¡durante casi 4 horas seguidas!. Era un buen comienzo, me sentía orgullosa de ella… y de mí. 

Cosas de Mami: cuando la primera vez que tu bebé duerme 4 horas seguidad y tú tienes los ojos abiertos como platos porque esa tarde has tomado 2 cafés y 1 cocacola para “recuperarte” de la noche anterior de destete. Ella por fin duerme y tú desvelada escribes el blog y repasas la lista de cosas por hacer la próxima semana.

Luego se ha despertado varias veces, pero le di agua y a dormir otra vez. Recuerdo que con la hermana mayor el destete final también fueron 2 noches y listo, aunque durante esas horas lloró y lloré mucho más, será cuestión de carácter o por la diferencia de edad, quien sabe. Pero hoy, la segunda noche de destete ha sido un éxito, a partir de ahora a mantenerme firme, a dormir más y a darle caña al sacaleches.

PD: no escribo estas líneas con la intención de “dar explicaciones” a nadie, sino porque a lo mejor le consuelan a otra malamadre que intuye temerosa que su destete está al caer…¡ya ves que no es pa-tanto!

Una respuesta a “Operación destete – Parte 3”

Deja un comentario