Mi segundo primer año

Hoy estoy emocionada, con la cabeza repleta de recuerdos, ¿ya ha pasado 1 año?

Y miro fotos y vídeos, y vuelvo a sentir, a llorar, a sonreir, a oler y de nuevo llorar.

¿Qué os puedo contar de mi segundo primer año?…que ha sido completamente distinto al primer año de la hermana mayor. Yo me he sentido distinta, la bebé es distinta a su hermana, papi también ha cambiado, nuestra vida es distinta. 

Yo me siento distinta

Durante el embarazo, implicada de lleno en el trabajo y retomando mi carrera profesional de nuevo, pensaba que con tu llegada nada cambiaría, que a ti si te llevaría a los 5 meses a una guardería y que no te daría el pecho tantos meses. Pero para mi sorpresa todo cambió cuando te vi, cuando lo volví a sentir, por nada del mundo te soltaría de mis brazos y mi pecho. 

Pero lo que de verdad no me esperaba es que a los 5 meses te colgara en la mochila y emprendiera un nuevo modelo de trabajo, con mi bebé a cuestas literalmente, tú tan buena y tranquila que lo hacías tan fácil, y a mí me encantaba. Así seguimos varios meses, de proyecto en proyecto, juntas las 2 por las mañanas y también con la hermana mayor por las tardes, formamos un equipo de super-princesas. Había gente que no estaba de acuerdo, les parecía #malaprofesional y #malamadre, pero papi me decía: “si tú estás feliz así y las peques también, sigue apostando fuerte”. Menos mal que también conocí a otros profesionales que se alegraban al verte acompañarme a una reunión, y como buena comercial les devolvías una sonrisa y te los metías en el bolsillo, de nuevo haciendo más fácil mi trabajo. 

Me hace sentir genial pensar que este año no me he perdido nada: te he visto reir cien veces al día, decir por primera vez “papá”, “tata” y “mamá”, te he abrazado durante horas si estabas malita, os he observado jugar juntas y también discutir por los juguetes, y hace unas semanas que has dado tus primeros pasos en casa con mami. Soy muy afortunada y nunca me voy a arrepentir de pasar estos meses a tu lado, igual que hice con la hermana mayor. 

Siempre digo que vosotras sois mi inspiración y mi fuerza.

Ahora te veo feliz en la guarde y orgullosa y tranquila me voy a trabajar sin ti, y aunque me resulta más cómodo así, en el fondo te echo de menos.

La bebé es distinta a la hermana mayor

Los primeros meses me costaba asimilar que eras Jimena y no una doble de Natalia, y es que volví a vivir lo mismo: pecho cada hora y media, misma talla y ropa, mismo pelo, siempre sonriente, no querías ni ver el chupe ni el bibi, tranquila, aunque con malas noches…y cada semana el parecido físico era mayor. Pero llegó el momento de empezar a ofrecerte alimentos distintos al pecho y apareció tu tremendo apetito, nada que ver con tu hermana. Te gusta todo, siempre te apetece algo de picar y hasta ahora no me he tenido que enfadar contigo por la comida (con la hermana mayor sigue siendo una pelea casi diaria). 

También empiezo a observar tu genio más pronunciado, y una curiosa capacidad para llamar la atención mía y de papi con un llanto de dudosa veracidad. 

Pero el parecido físico sigue dejándome alucinada, y tengo fotos y vídeos que lo demuestran.

Papi también ha cambiado

Y es que está saturado de tanto amor por ti y por tu hermana, que estoy celosa de verdad.

Ya cambió su manera de ver la vida y el trabajo cuando nació la hermana mayor: vendió la moto y se compró su primer coche, dejó parcialmente de lado el deporte para llegar antes a casa, se despertaba por las noches a preparar bibis, los fines de semana llevaba siempre en brazos a su princesa…y mil cosas más.

Pero ahora con la princesita el cambio ha sido más profundo: ha cambiado su alimentación para sentirse más sano y según él durar más y ser mejor ejemplo para sus niñas, cancela todo tipo de planes para estar más rato con ellas, despertarse con ellas, por supuesto las lleva a las dos en brazos a todas partes y ya es famoso en el parque por pasar muchas tardes con ellas jugando en la calle mientras mami trabaja, o hace deporte o va al ensayo del coro, o se toma una cocacola con una amiga. 

Y me deja alucinada cuando me dice frases como: “me tengo que cuidar para estar sano y fuerte para vosotras”, “soy el hombre más feliz cuando estoy en casa con mis niñas”, “descansa que me voy al parque con ellas”, “estoy orgulloso de ti, no sé cómo lo haces todo tú sola”, “no te sientas culpable y haz lo que te diga tu instinto”…

Nunca he dudado de que es un padrazo y por eso ahora lo quiero más que nunca.

Nuestra vida es distinta

Pues sí, los mayores estamos más cansados y las niñas más entretenidas la una con la otra. Los dos nos despertamos para hacer bibis, ahora repartimos mucho más las tareas porque a uno solo no le da tiempo a nada. 

Nos hemos vuelto algo más caseros, es verdad, y cuando salimos preferimos planes más “cómodos”, pero siempre juntos los cuatro.

Estamos más preocupados por las finanzas, sobre todo papi, y tenemos largas charlas planificando nuestro futuro, revisando números y marcando prioridades. Vosotras las primeras de la lista, eso lo tenemos claro.

Este año ha sido difícil para nuestros familiares, así que hemos intentado “apañarnos” nosotros solos con las peques: recoge tú a una y yo llevo a la otra, prepara la comida mientras yo las baño, las acuesto mientras tú planchas. Aún así siempre están ahí para nosotros. 

Quizás discutimos algo más, será porque hay días que estamos más estresados. Ya os conté que dos no es el doble, pero hay días que casi. 

Lo que no ha cambiado es nuestra sonrisa, la de los cuatro, cada día, y los besos, muchos besos a todas horas. Y las pelusas en el pasillo, los juguetes por todo el salón y los momentos en familia de sofá, peli y chocolate (antes éramos 2 en un sofá y ahora somos 4 en el nuevo y enorme chaiselonge).

Hoy celebramos tu primer año de vida, y nuestro segundo primer año. Deseando ver qué nos tienes preparado, terremoto Jimena. Feliz cumpleaños princesita, papi, mami y la tata te queremos muchísimo.

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